La rueda de prensa de Florentino Pérez: cuando se busca disimular los hechos con el relato.
Me aficioné al fútbol por las ruedas de prensa que en su día daba Guardiola. En pleno ruido mediático, solía desactivar el conflicto con mensajes anclados en hechos observables: “hemos venido a jugar”, “queríamos regalar buen juego”, “he disfrutado viendo al equipo metido en el partido”.
Lo que hacía, en términos comunicativos, era elegir el espacio de realidad positiva disponible y volver a él una y otra vez. Cuando no tienes una realidad positiva que comunicar, pones a los medios al servicio de un objetivo de contienda. Es lo que hizo ayer el Presidente del Real Madrid. Colocó el foco en construir un enemigo que ordenara el relato con el que disimular una negativa realidad.
Por eso estoy de acuerdo con quienes piensan que en el Florentino de ayer hubo algo de Trump y algo de Sánchez: parapetarse en una “confabulación mediática” (“enemigos del pueblo”, “fachosfera mediática”) para exculparse de lo malo. Así incluso se malgasta una positiva historia de gestión.
QUE (CREO QUE) SE PUEDE APRENDER:
Los hechos actúan de guía para una buena comunicación.
Cuando el relato se sostiene solo en adversarios, el mensaje se vuelve reactivo y, con ello, se activa en el receptor un prejuicio negativo.
Señalar culpables puede movilizar a corto plazo, pero a la larga se erosiona una reputación acumulada con esfuerzo de años.
Hay que estudiar más qué papel juegan los hechos en la comunicación, para comprender mejor la relación entre hechos y palabras, fondo y forma, comportamientos y relato. Y para poder juzgar con criterio la instrumentalización que en la vida política y deportiva se hace de los medios de comunicación.